| Prácticas milenarias para la prevención de la diabetes |
Algunas costumbres propias de pueblos orientales constituyen conductas novedosas y “de moda” para la población occidental. Es el caso de la cocina tradicional china o la disciplina del Yoga.
En este contexto resultan atrayentes los resultados que se han obtenido con los ejercicios de Tai Chi y Qigong, según informaron expertos de la Universidad de Queensland. Estos investigadores comprobaron que luego de 12 semanas de práctica regular de esta técnica de ejercicios orientales, 11 pacientes que presentaban hiperglucemia mostraron mejorías significativas en el índice de masa corporal (expresión de grado de adiposidad), de la circunferencia de la cintura (signo de adiposidad abdominal, riesgosa en términos cardiovasculares) y de la presión arterial.
Los exámenes de laboratorio mostraron que esos mismos individuos habían reducido sus niveles de hemoglobina glucosilada, insulinemia en ayunas e insulinorresistencia.
El programa de ejercicios fue considerado como muy aceptable, dado que el porcentaje de asistencia a las clases o sesiones fue del 90% y el cumplimiento de los ejercicios en el hogar se alcanzó en el 80%.
Otra experiencia, en este caso llevada a cabo por miembros de la Universidad Chang Gung, de Taiwán, mostró los beneficios de este tipo de ejercicios en un grupo de diabéticos tipo 2, en quienes mejoraron notoriamente los parámetros inmunes y metabólicos. Lo mismo se observó en un subgrupo de sujetos con prediabetes. Se destaca que en muchos casos se trató de individuos no dispuestos o no capacitados para participar de ejercicios físicos tradicionales, como pruebas de resistencia u otras modalidades de gimnasia.
Al destacar las ventajas del Tai Chi y el Qigong, los especialistas señalan que el gasto energético de estas prácticas es semejante al de otras actividades físicas de intensidad moderada, como las caminatas a paso ligero. A estas características se les suma la facilidad del aprendizaje y el hecho de no requerir de equipamiento sofisticado o costoso.
Una experiencia australiana, destinada a verificar los hallazgos del Dr. Liu, incluyó a un grupo de pacientes en un programa de 2 sesiones de 90 minutos cada una de entrenamiento en Tai Chi/Qingong, durante 12 semanas, y luego indicaron la realización hogareña de estos ejercicios. Sus resultados fueron coincidentes con los de los del trabajo original.
En la publicación del British Journal Sport Medicine los autores sostienen que en combinación con el uso de medicación, las mejoras en los parámetros clínicos, metabólicos y vasculares podrían ser aún mayores.
Converse con su médico la conveniencia de estas prácticas, sobre todo si no ha logrado involucrarse activamente con la actividad física convencional.
Editora
Médica Digital, mayo de 2008
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