| En la actualidad disponemos de diversos tipos de insulina, lo cual permite ajustar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.
La diabetes mellitus no es una enfermedad única, sino un conjunto de problemas, o una enfermedad que puede presentarse de manera diversa o tener un origen múltiple. Los recientes avances en el campo de las investigaciones de laboratorio y en los estudios de los genes y sus alteraciones, han permitido profundizar mucho los conocimientos sobre el tema.
Junto con los avances en el conocimiento sobre la diabetes se han producido múltiples desarrollos en los tratamientos. Se trata de innovaciones alentadoras para los diabéticos y sus familiares, porque la industria farmacéutica ofrece en la actualidad numerosas alternativas terapéuticas, tanto en el caso de los agentes hipoglucemiantes orales (es decir, que se administran por vía bucal) como en el de la insulina.
Múltiples opciones de insulina
En lo referente a la insulina en la actualidad se dispone de un número importante de variedades ajustadas a cada necesidad. Una sola cosa tienen en común todas ellas: la necesidad de administrarlas por vía inyectable, habitualmente por vía subcutánea (debajo de la piel), aunque en el contexto de la internación también puede administrarse por vía intravenosa (dentro de una vena). La pregunta habitual de muchos diabéticos es por qué no puede administrarse un medicamento tan beneficioso por vía oral. Sucede que la insulina es una proteína y si se administra por vía oral el aparato digestivo se encarga de digerirla, como ocurre con otras proteínas que consumimos; el conjunto de pequeños eslabones (aminoácidos) que constituyen las cadenas de proteínas como la insulina se disgregan y se pierde su carácter de proteína. Es decir, todo su efecto farmacológico tan beneficioso se pierde en el tubo digestivo. Muchos centros experimentales se encuentran en el proceso de hacer que la insulina pueda suministrarse de otras formas que no impliquen recurrir a una aguja, y no debería sorprendernos de que en un futuro se logre este propósito.
Pero hasta que eso no suceda, es necesario conocer los elementos de los que sí se disponen en la actualidad. En este sentido debemos considerar que actualmente existen jeringas desechables de excelente calidad, con agujas de un espesor casi próximo al de un cabello, que permiten infundir la insulina prácticamente de manera imperceptible. También se dispone de dispositivos que por su aspecto se conocen como “lapiceras”, que facilitan el traslado de la insulina y su administración sin necesidad de exhibir en público jeringas, agujas y ampollas. Finalmente, las bombas infusoras de insulina permiten a los médicos hacer que sus pacientes reciban insulina de la manera más parecida a la que se produce cuando el que “inyecta” insulina a la circulación es el propio páncreas. Estos métodos son particularmente útiles para pacientes en situaciones especiales o con forma de diabetes de difícil control.
El abanico de posibilidades de la insulina no se agota en los dispositivos de administración de la insulina; las innovaciones más importantes han sido la aparición de diversas insulinas, diferenciadas principalmente por su accionar, más rápido o más lento, lo cual permite que su empleo se adapte a cada situación en particular.
En una próxima nota explicaremos los diferentes tipos de insulina disponibles y los usos más frecuentes de cada una. Recuerde que lo más importante de una insulina es que sea empleada en forma regular y siguiendo las pautas del médico que la ha indicado.
Editora Médica Digital, diciembre de 2009 |